lunes, 7 de agosto de 2017

El cura revolucionario

El cura revolucionario


Por Óscar Cortés Palma


En Axochiapan, durante la revolución mexicana, existió un cura llamado Prisciliano Espíritu que ayudó a los zapatistas durante los primeros años  de la revolución, he aquí una anécdota de su historia en Axochiapan:

Ya designado Zapata como general en Jolalpan, Puebla, el 25 de marzo de 1911, los revolucionarios, ahora llamados zapatistas, caminaron bajo la luz de la luna. Venían por el camino de Jolalpan, pasaron por Tlaucingo, continuaron para Teotlalco, al llegar a cada poblado buscaban partidarios de su causa armamento: escopetas, machetes y  caballos.

Después de unas horas de camino, los zapatistas llegaron a Axochiapan, era la noche del 25 de marzo de 1911. En Axochiapan había muchos partidarios de la revolución que empezaba a gestarse. Por eso muchos axochiapenses les dieron un buen recibimiento.

Las campanas de la iglesia repicaron, los cohetones tronaron en el oscuro cielo, la banda de música repetía melodías alegres y todo estaba cubierto de alegría y música. El pueblo era consiente de su explotación por eso estaba unido y organizado.

-¡VIVA LA REVOLUCIÓN!- gritaba la gente -¡VIVA!-.

Los revolucionarios llegaron al centro del pueblo de Axochiapan, allí los recibieron el grupo de líderes del pueblo, el presidente municipal y el sacerdote de la parroquia. Los zapatistas estuvieron platicando un rato en la asamblea..

 Y al terminar de platicar, fueron a visitar  al cura que los esperaba en la entrada de la parroquia san Pablo Apóstol.en donde la banda de música continuaba tocando., allí el cura acompañado por Margarita Castillo, Silvestre Rojas y otros representantes de los grupos de la iglesia,  los recibieron con cortesía. El cura le dijo a  los revolucionarios:

   -Hermanos, los llamé para decirles que simpatizamos con la revolución, vemos a diario el  sufrimiento del pueblo. El mal gobierno sólo beneficia a un centenar de multimillonarios y condena a la miseria a millones. Unos pocos tienen en demasía mientras el pueblo vive empobrecido. Esto no puede seguir así, el pueblo explotado es nuestro prójimo. Y es un deber cristiano destruir este sistema generador de riqueza en unos pocos y miseria en las mayorías-.

Emiliano Zapata estaba sorprendido pues no se esperaba encontrar a un cura con ideas tan justas.

-Padre, sabemos que mientras esos parásitos multimillonarios viven con lujos obscenos. Nosotros vivimos al día, no tenemos que comer, que vestir, cómo curarnos. Nosotros queremos ser libres como las aves, no queremos ser gusanos que se arrastran y se quejan cuando los pisan, queremos tierra y libertad-.

Y continuó diciendo:

-Creemos que es mejor morir de pie que vivir de rodillas, por eso mientras no haya justicia para el pueblo no habrá paz para el gobierno porque nosotros no viviremos siendo esclavos de hombres-.
El cura condujo a Zapata al corral de la parroquia, en donde le mostró un soberbio caballo retinto de magnífica estampa. Y enseguida continuó diciéndole:
-Hermanos, quiero contribuir con el triunfo del movimiento por eso le ruego a usted que acepte este caballo-.

Zapata estaba sorprendido pues no se esperaba encontrar tanto apoyo por parte de sacerdote. Continuaron conversando hasta ya muy entrada la noche, y es muy probable que el cura de Axochiapan influyera en los zapatistas con sus ideas de libertad y Justicia.

.Después se despidieron, y a la mañana siguiente, cuando estaba por salir el sol,  los zapatistas levantaron su campamento y se retiraron hacia los cerros del sur. Zapata iba montando el soberbio caballo retinto que le regaló el cura de Axochiapan.

Y sobre el cura Prisciliano Espíritu, lo que les puedo contar es que fue encarcelado, a causa de sus ideas, en al menos un par de ocasiones, una en el año de 1912.

Y otra al  año siguiente, el 18 de noviembre de 1913, cuando fue apresado junto a otras 26 personas. A todas las acusarían de ser cómplices de los zapatistas que incendiaron los sembradíos de caña de la hacienda de san Ignacio (que hoy se llama Marcelino Rodríguez en honor a un zapatista).

El cura fue juzgado y liberado, después fue removido al curato de Iztacalco, en el estado de México, en donde murió enfermo, pobre y sólo en el año de 1915, siendo una víctima más de la violencia en aquellos años tormentosos de la revolución.

Silvestre Rojas y Margarita Castillo fueron capturados por el gobierno y enviados a Valle Nacional Oaxaca a trabajar como esclavos, de donde escaparon y retornaron a Axochiapan. Los instrumentos de la banda de música fueron confiscados.

La existencia del padre Prisciliano Espíritu[1] está documentada en el Archivo General de la Nación, en el Archivo parroquial san Pablo Apóstol de Axochiapan, en el libro del progenitor del poeta Octavio Paz.

El cura Prisciliano Espíritu[2] ofició misas en  la parroquia San Pablo Apóstol del año de 1909 a 1913. El fue el primer cura  en residir en la parroquia de Axochiapan, porque antes los curas residían en la parroquia de san Miguel Atlacahualoya y mucho antes en Jonacatepec.
 Además del cura Prisciliano Espíritu también hubo otros sacerdotes que apoyaron la revolución como el cura Pedro Rojas, al que le manda este pequeño recado:

Jonacatepec Mayo 28 de 1912
Señor Cura Pedro Rojas
                                       Cuautla
Le aviso a usted que ya estoy libre
Pbro. Prisciliano Espíritu

El cura Pedro Rojas era originario de Tepoztlán, fue quien ayudó a Francisco Franco a traducir de la lengua náhuatl los títulos de tierras de Anenecuilco.

© Texto: Óscar Cortés Palma 


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Este libro tiene en total  232 páginas, contiene investigaciones. mapas, fotos y guiones de la danza-drama de los tecuanes.




[1] Alfonso Taracena, La Verdadera Revolución Mexicana, Editorial Porrúa, México, 1991 (Primera edición 1960)
[2]Archivo de la parroquia san Pablo Apóstol, Axochiapan, Morelos consultado en mayo del 2017.

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