miércoles, 23 de marzo de 2016

 Nahuales  y  tecuanes
Por Óscar Cortés Palma
En los pueblos mesoamericanos existía la creencia de que algunas personas tenían el poder y el conocimiento para predecir el futuro y los fenómenos meteorológicos, para predecir cuando una persona iba a morir, predecían cuando habría sequías, cuando habría lluvias, cuando caería granizo.

Estas personas también podían controlar los fenómenos meteorológicos, podían hacer que lloviera, podían hacer que cayeran granizadas,  podían transfigurarse en animales o en fenómenos naturales como las nubes o los rayos, además también aconsejaban a ricos y pobres en sus vidas.  Estas personas eran llamadas nahuales.

Las personas que eran nahuales tenían la capacidad de convertirse durante la noche, cuando todo estaba oscuro,  cuando dormían, soñaban que se transformaban en animal o en algún fenómeno natural,  se creía que esa transformación nocturna realmente ocurría.

De hecho también las divinidades eran nahuales, por ejemplo Tlaloc tenía poderes de nahualismo porque se transformaba en jaguar, así que si se mata a un jaguar es probable que, en ese lugar, no llueva por un tiempo.

El comportamiento de las gentes nahuales era muy variado pues mientras algunas personas nahuales utilizaban sus conocimientos, poderes y astucia para la religiosidad, para curar, y para proteger a sus comunidades. Otros nahuales en cambio, utilizaban sus conocimientos para hacer perjuicios, como por ejemplo provocar aguaceros y granizadas en milpas o sembradíos de sus enemigos. O convertirse en algún animal para durante la noche atemorizar o causar daño a sus rivales.

Las gentes nahuales sabían interpretar el TONALPOUALLIH (calendario sagrado del tiempo de los Mexicas),  y aunque es probable que las personas nahuales no dirigieran  los ruegos y ofrendas que se realizaban en lo alto de los cerros y en las cuevas para pedir lluvias. Si es probable que las gentes nahuales al igual que las personas de algunas comunidades se disfrazaran de tecuanes (jaguares) para realizar ritos a Tlaloc pidiéndole lluvia.

Además no todas las personas nahuales se transfiguraban en el mismo tipo de animal. Había personas nahuales que se especializaban en transfigurarse en animales más fieros como el Jaguar (Panthera Onca).

Estas personas que tenían el poder de transformarse en jaguares u otras fieras feroces como pumas, lobos, etcétera. Eran conocidos como: tecuan nahualli, tekuan nauali,  tecuan nahual. O en plural eran llamados: tecuan nanahualtin, tekuan nahualmeh, tecuan nahualique, etcétera.

Esto es así porque en el idioma náhuatl para pluralizar algunas palabras se les agrega los sufijos:   -tin, -meh,  por ejemplo:
Sufijo
Español
Singular en náhuatl
Plural  en náhuatl
-tin
casa
calli
caltin
-meh
guajolote
huexolotl
huexolomeh
-meh
Fiera feroz, lobo, jaguar, tigre
Tecuani
tecuanimeh

Bueno, pero volviendo al tema, es muy bien conocida la estrecha relación en la cultura mesoamericana de los jaguares (panthera onca) con las gotas de lluvia, y por añadidura con Tlaloc. En cambio, no es muy conocida la relación de los nahuales como mediadores de Tlaloc con los humanos. Y más aún la relación de los tecuan nanahualtin (plural de nahual-jaguar) con Tlaloc y las lluvias.

Es decir, todo parece indicar que los tecuanes (jaguares), las lluvias, Tlaloc y sus Tlaloques, las cuevas en lo alto de los cerros, los tecuanes-nahuales  y los nahuales  en la religión mesoamericana eran parte de una misma gestión de petición de lluvias. Ya que esa relación esta evidenciada en códices, en bajorrelieves, en tradiciones y leyendas.

© Texto: Óscar Cortés Palma
Libro: Danza de los tecuanes
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lunes, 14 de marzo de 2016

La Estación del Ferrocarril Axochiapan, el lugar en donde Emiliano Zapata inicia su revolución.

©Texto: Óscar Cortés Palma
©Fotografías: David Domínguez / Óscar Cortés Palma

En la Feria del Segundo Viernes de Cuaresma de Cuautla, un viernes antes de la Feria del señor de Tepalcingo,  un grupo de personas que habían llegado de Villa de Ayala se reunieron para planear un levantamiento armado ocultándose en la feria.

Posteriormente, se despidieron y se alejaron, confundiéndose entre la multitud de gente, pero al día siguiente se volvieron a reunir en Villa de Ayala, pero ahora no iban solos sino que iban acompañados de mas parientes y amigos.

-¡Hoy es el día no hay marcha atrás!-dijo el que parecía ser el líder del grupo.

Efectivamente, al anochecer, estos misteriosos sujetos desarmaron a la policía de la localidad, y convocaron a una reunión en la plaza del pueblo, allí uno de los oradores leyó el Plan de San Luis que convocaba a levantarse en armas, desconociendo al dictador Porfirio Díaz.

Sesenta personas de los presentes decidieron unirse a los insurrectos y junto con ellos partieron hacia un poblado cercano llamado San Rafael de Zaragoza, en donde los estaba esperando Catarino Perdomo y más adeptos.




De allí los campesinos insurrectos continuaron su camino hacia el sur, instigados por Pablo Torres Burgos, quien era el líder del grupo, pasaron por la sierra de Huautla hasta internarse en la sierra, en donde establecieron su campamento, y allí esperaron, una semana, escondidos a que llegaran más refuerzos a sumarse a su guerrilla.

Pero este grupo de campesinos sublevados no era el único en la región, había más gavillas de campesinos que ya se habían levantado en armas, como por ejemplo Lucio Moreno, quien se había insurreccionado en Tepoztlan, Gabriel Tepepa quien tenía su guerrilla en Tlaquiltenango,  Ambrosio Figueroa quien estaba insurreccionado en Huitzuco; e  Isidro y Alejandro Casales quienes se habían sublevado por Tilapa y Chietla.

Bueno, en lo que nos concierne que es la guerrilla de Pablo Torres Burgos, Emiliano Zapata y demás compañeros, después de una semana de estar escondidos en los cerros del sur de Huautla, ubicados en los límites entre los estados de Morelos y Puebla. Los campesinos sublevados decidieron salir de los cerros. El improvisado General Pablo Torres Burgos comandando a los campesinos guerrilleros, que ya se habían incrementado a cerca de 150 personas, se dirigió a San Pablo Hidalgo, poblado cercano a Tlaltizapan.

Allí en la casa de un ranchero llamado José Rodríguez, hubo una reunión  el día lunes 20 de marzo de 1911, y como resultado de esa reunión se acordó atacar la ciudad de Jojutla y también muchos de los presentes se sumaron al improvisado ejército campesino.

Después de esa reunión Rafael Merino y Emiliano Zapata al mando de grupos de improvisados campesinos guerrilleros se movilizaron.

Rafael Merino por la región de Jonacatepec y Emiliano Zapata por el camino de Jolalpan a Axochiapan, era parte del plan, mientras estos distraían a las fuerzas federales, Pablo Torres Burgos y Gabriel Tepepa  se prepararon para atacar la ciudad de Jojutla, antes pasaron por Tlaquiltenango, poblado distante a solo 3 kilómetros de su objetivo, allí no hubo resistencia, y el poblado fue tomado sin utilizar una sola bala, era el día 23 de marzo de 1911.

Esto acobardó al gobernador del estado de Morelos, Pablo Escandón, que había llegado un día antes en auxilio de la ciudad de Jojutla encabezando a un puñado de rurales, menospreció al enemigo y después recapacitó, viendo sus disminuidas fuerzas, decidió retirarse y buscar refugio en la capital del estado.

Es entonces cuando los revolucionarios atacan la Ciudad de Jojutla, que se encontraba completamente indefensa. Todavía estaba oscuro, era la madrugada del viernes 24 de marzo de 1911. Al no haber enemigo que perseguir la ciudad cayó fácilmente, después de tres horas de controlar la ciudad de Jojutla, los revolucionarios se retiraron ante la amenaza de llegada del ejército federal.

En el primer ataque a Jojutla algunos guerrilleros de Gabriel Tepepa robaron las tiendas y causaron perjuicios, o al menos así le pareció al general en jefe Pablo Torres Burgos. Quien después de tener una agria discusión con Gabriel Tepepa. Pablo Torres Burgos renunció al mando del movimiento revolucionario, mencionó  que le escandalizaba la violencia y que sus órdenes no eran respetadas.

Los demás observaron como Pablo Torres Burgos se alejaba, Ese mismo día, el 24 de marzo de 1911, Pablo Torres Burgos era capturado y fusilado en el acto por los federales, en Rancho viejo, poblado cercano a la zona.

Para ese entonces, los demás rebeldes comandados por Emiliano Zapata ya se habían internado en los cerros poblanos que se encuentran al sur del estado de Morelos. Ya habían asaltado los poblados que allí se encuentran: Huachinantla, Mitepec, Jolalpan, Tlaucingo, Teotlalco hasta llegar a Axochiapan, Morelos.

Al llegar a cada pueblo, su comportamiento era el mismo, buscaron armas, caballos, partidarios de la causa, invitaron a que se fueran con ellos, en estos poblados tan alejados y tan pobres, tan poco poblados, no hubo combates porque no había a quien combatir, no había destacamentos militares en la zona, solo había campesinos, que poco se diferenciaban de los campesinos insurrectos.

Otra  cosa que hacían los rebeldes en esos pueblos, era que solicitaron  préstamos para la causa a las personas ricas delos pueblos, también alteraron los Archivos y modificaron los documentos que les parecían oprobiosos, también destruyeron los telégrafos, para que nadie comunicará sus movimientos y el gobierno no supiera donde estaban y que hacían.

Los pueblerinos simpatizaron con la revolución, por ejemplo en Jolalpan, cuando llegaron los rebeldes, el 24 de marzo de 1911, repicaron las campanas de la iglesia, tronaron cohetones, los fueron a recibir con música de viento, y aclamaron vivas a la revolución secundando a los rebeldes, por eso, los campesinos insurrectos decidieron establecer su campamento allí, era un buen lugar porque aparte estaba rodeado de cerros que les brindaba protección.

Y allí eligieron a Emiliano Zapata como general, la mañana del 25 de marzo de 1911, firmaron el Acta, catorce coroneles revolucionarios: Rafael Merino, Próculo Capistrán, Margarito Martínez, Catarino Perdomo, Jesús Morales, Francisco Mendoza, Gabriel Tepepa, Catalino Vergara, Juan Sánchez, Amador Acevedo, Emigdio Marmolejo, Jesús Jáuregui, y Maurilio Mejía.

Pablo Torres Burgos había sido fusilado un día antes, el 24 de marzo de 1911, así que Zapata ya era el nuevo Jefe, y tenía como 200 guerrilleros a su mando, ya que en Jolalpan se había unido Franco Pliego con más adeptos, en Huachinantla se había unido Amador Acevedo con dos decenas de partidarios, en Tlaucingo se unió Miguel Cortés con más reclutas.

En sí, en cada pueblo que pasaban se les unían partidarios, después continuaron para Axochiapan, poblado del estado de Morelos, allí también los recibieron como libertadores, el 25 de marzo de 1911.

En Axochiapan estaba, Octavio Paz Solórzano, padre de Octavio Paz, el poeta, y se dio cuenta de que Zapata platicó con el Presidente Municipal y después con el cura del pueblo llamado Prisciliano Espíritu, quien era un cura revolucionario que le regaló un caballo a Zapata.

Al día siguiente, los zapatistas se retiraron, pero no se fueron todos, se quedó  una cuadrilla de revolucionarios comandados por Alejandro Casales, quien provenía de Chietla, cerca de allí se había levantado en armas y fusiló al Secretario y Presidente Municipal de Tilapa, Puebla.

Así que, cuando los federales entraron a Axochiapan, ya tenían orden de captura para Alejandro Casales, a quien ahorcaron en un árbol de Mesquite y después lo quemaron. Y de allí surgió un corrido:

CORRIDO DE ALEJANDRO CASALES
Autor: José Muñoz Cota.

Nos mataron a Casales
-valiente como el mejor-,
hace tiempo que Casales
en armas se levantó.

Vinieron los federales.
A pesar de su valor,
como eran muchos, Casales,
no pudo más y perdió.
(…)
 Ya mataron a Casales.
¡Viva la Revolución!
Por Axochiapan se acerca
Zapata, el libertador.

La noticia del ataque a Axochiapan por parte de los federales llegó a oídos de Emiliano Zapata, quien se encontraba merodeando en las cercanías. Hasta ese momento Zapata no había participado en ningún combate, pues no es segura su participación en la toma de Jojutla porque Pablo Torres Burgos lo había enviado a realizar maniobras distractivas en los alrededores de Jolalpan a Axochiapan, pero en el caso de que si haya participado en esa batalla, participó como subalterno ya que el general en Jefe era Pablo Torres Burgos.

Es por eso que esta es la primer batalla de Emiliano Zapata, él la planeó, la organizó y la ejecutó. El 29 de marzo de 1911, en la Estación del Ferrocarril de Axochiapan, combatieron los guerrilleros comandados por Emiliano Zapata que ya sumaban varios cientos de personas, contra los soldados de 18o. Regimiento al mando del Coronel Javier Rojas, quien desde Jojutla venía persiguiendo a los rebeldes.

Pero esta vez, el Coronel Javier Rojas y su regimiento acantonado en la Estación del tren de Axochiapan fue tomado por sorpresa, así que después de unos cuantos balazos, los soldados federales se retiraron temiendo ser emboscados, lo más probable es que hayan huido en un vagón de ferrocarril ante la superioridad numérica de los zapatistas.

En su desordenada huida los soldados federales dejaron en la Estación del Ferrocarril de Axochiapan algunas armas y  municiones que fueron tomadas por los revolucionarios. En esta batalla no se registró ningún muerto pero es probable que haya habido algunos heridos.


Ese mismo día, Gabriel Tepepa atacaba la Hacienda de Chinameca, y se apropió de armamento y caballos de esa hacienda, pero Gabriel Tepepa fue fusilado en las siguientes semanas, como también murió Rafael Merino, que sumadas a las muertes de los otros jefes revolucionarios como Pablo Torres Burgos y Alejandro Casales, dejaron a Zapata como general en jefe del incipiente movimiento revolucionario que se estaba gestando en la región.

viernes, 4 de marzo de 2016

Los tecuanes de Tepalcingo

Texto: Óscar Cortés Palma

Fotos: Juan Jaime Garduño Blanco, Crisanto Rivelino

En muchos pueblos del centro-sur de México los “tecuanes” son un símbolo de la identidad comunitaria.

Por eso para estos pueblos, ciudades, regiones, etc., hay ciertas palabras que son comunes y cotidianas en sus vidas, una de estas palabras es la palabra “tecuanes”, que proviene de la lengua nahua y significa “fieras feroces”.

La palabra “tecuanes” está muy distribuida en estas poblaciones que se encuentran a la vez cerca de las ciudades del centro de México pero al mismo tiempo alejadas. Comunidades que muchos llaman indígenas, muchas de estas sin serlo pero que lo fueron antes como lo fue todo México.

En esta región la palabra “tecuanes” es tan normal, como también son sus variaciones fonéticas como: tekuanis, ticuanes, tecuan. Sin embargo a pesar de ser tan común, debido a que casi todos los pobladores de esta región ya no hablan el idioma nahua, el significado de la palabra tecuanes era un poco impreciso, al grado de que algunas personas llegaron a traducirlo como “personas locas”, pero el significado correcto es “fieras feroces”, y también es correcto definir la palabra tecuanes como: jaguares, lobos, tigres, animales salvajes, animales carnívoros, leones, osos, personas bravas como fieras.

Prácticamente los tecuanes son visualizados como una danza-teatro-festiva-tradicional-burlesca en donde casi siempre participa una persona disfrazada con un traje amarillo con manchas negras y con una máscara artesanal tradicional suriana de jaguar.

Los tecuanes son un símbolo de estas tierras del sur. Por ejemplo en el poblado de Tepalcingo, Morelos juega un equipo de futbol de tercera división llamado: Tecuanes de Tepalcingo FC.

Aquí mismo en Tepalcingo toca una Banda musical estudiantil tipo “marching band” llamada Tecuanes/Jaguares.



Y también es bailada la danza de los tecuanes en Tepalcingo, en la fiesta de los santos Reyes  del mes de enero y en la Feria del 3er viernes de Cuaresma.

La danza de los tecuanes de Tepalcingo consiste en disfrazarse  con zapatos mineros, chaparreras de cuero, chamarra, un gabán tradicional mexicano grueso, cubren su rostro con un pañuelo y un sombrero, además llevan en una  mano un bastón de madera. Todo este vestuario le sirve de protección ante los latigazos que le propinan  el “lobo” o tecuani.


Hay al menos tres actos en la danza muy notorios:

1.-Una consiste en bailar en dos filas paralelas, cada uno con su pareja, en los extremos de las filas van danzantes agitando cada uno una banderita roja.  Estas banderas sirven para guiarse al danzar ya que como bailan encadenados los danzantes con bandera tienen que llegar al extremo opuesto del lugar donde se encontraban. Los lobos (tecuanis) bailan de manera libre.

2.-Otra evolución de la danza consiste en formar parejas espalda con espalda, distribuidos cada par en el escenario con al menos dos metros de distancia, y entonces todos contra todos se empiezan a arrempujar. Cuando un par de danzantes se descuida un danzante de otro par puede empujarlos y tumbarlos, y regresar rápidamente con su compañero antes de que otro par de danzantes quiera tumbarlo también.

3.- Y un tercer acto consiste en formar un círculo o cuadrado, en medio de este se colocan los lobos (tecuanis, jaguares) y con sus látigos empiezan a golpear a los demás danzantes que se atrevan a quererlos derribar.

Como podemos notar la danza de los tecuanes es  muy ruda y lleva realizándose muchas décadas, aunque algunos investigadores como William Spratling mencionaron que es probable que antes  la danza de los tecuanes de Tepalcingo se realizara de otra forma.

William Spratling, en su obra Little Mexico (1932: 76-80) comentó lo siguiente de los tecuanes de Tepalcingo:

“...tiene más chiste y desde un punto de vista ideológico interesa más que cualquier otra danza. Y también es más difícil de interpretar. Estoy convencido que pocos, aun los que participan en ella, tienen una clara idea de su significado o de la historia que relata. En ella hay una extraña mezcolanza del México conocido y desconocido: es decir, más de la mitad del diálogo se recita en náhuatl. Se representa en pueblos como éste, en que el náhuatl ha sido abandonado como lengua general”.



 Actualmente algunos de los organizadores de la danza de los tecuanes de Tepalcingo son Pedro Tepozteco y Crisanto Rivelino.


© Texto: Óscar Cortés Palma
© Fotos: Juan Jaime Garduño Blanco, Crisanto Rivelino

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martes, 1 de marzo de 2016

El Jaguar y la lluvia


Por Óscar Cortés Palma

En muchas regiones del mundo las poblaciones acostumbran realizar rituales para pedir lluvias, estos rituales incluyen ofrendas, cantos, rezos, danzas y teatros tradicionales. En el continente americano destacan los rituales de lluvia de los nativos americanos de Estados Unidos de América y de México.
 

En lo que corresponde a la República Mexicana los  rituales de lluvia son muy variados, entre ellos destaca una de las variantes de las danzas de tecuanes: Los tecuanes de Zitlala y Acatlán, Guerrero. En esos lugares los tecuanes (también llamados tigres o jaguares) están estrechamente relacionados con la petición de lluvias o atzazilistli. Y esta tradición se remonta a la época mesoamericana. En otras palabras  los tecuanes (jaguares) son seres de lluvia.
Así lo parecen demonstrar los mitos, leyendas, bajorrelieves y murales contemporáneos o anteriores a México-Tenochtitlan. Por ejemplo,  los murales de Guerrero Jaguar de Cacaxtla, Tlaxcala (650 al 950 ac.) En estos murales podemos observar tres diferentes personas ataviadas con ropa amarilla con manchas negras simulando la piel de jaguar, a un costado de estas personas caen gotas de lluvia.
Estos murales de Cacaxtla que evidencian la relación jaguar-lluvia serian solo una coincidencia sino contáramos con otra prueba más ubicada en Chalcatzingo, Morelos. En este lugar existe un bajorrelieve (800 a 500 antes de Cristo) en donde podemos observar a una especie de felino, tal vez un puma, jaguar o tecuane encima de un humano el cual yace inmóvil en el suelo sin posibilidades de escapar. Sobre ellos caen gotas de lluvia, tal como en los murales de Cacaxtla, Tlaxcala.
Si no fueran suficientes estas pruebas hay muchas más, una es el propio Tláloc, el dios de la lluvia, quien es representado habitualmente con colmillos de felino, quizás un jaguar, tekuani o puma.

Otra prueba es la leyenda actual de los “tecuanes-naguales” (personas que tiene el poder de transformarse en fieras feroces, tigres o jaguares). Esta leyenda de los tekuanes - naualikes impera en Zitlala y Acatlán, Guerrero, En donde se realiza la danza y ritual de la pelea de tigres o pelea de tecuanes que consiste en disfrazarse de jaguares y pelear hasta sangrar y ofrendar su sangre al dios de las lluvias. Ellos dicen que este ritual de lluvias, también llamado atzatzilistli es de origen muy antiguo, desde antes de que cayera México Tenochtitlán.

Con base a todos los ejemplos anteriores podemos evidenciar la complicidad de los tecuanes y la lluvia. Pero hay más, como todas y todos sabemos los jaguares y pumas habitan muy cerca del agua y también suelen habitar en las cuevas. Y es muy bien sabido que muchos rituales actuales para pedir lluvias se realizan en cuevas ubicadas en lo alto de los cerros o montañas en por lo menos los estados de México, Morelos, Puebla y Guerrero, de esto surge una interrogante: ¿Acaso el hecho de que se realicen rituales para pedir lluvia en cuevas inaccesibles sea porque allí también suelen habitar fieras feroces como el tekuani (jaguar) o el puma? Si es así, esta sería una prueba más que evidencia claramente la relación entre los tecuanes y la lluvia, los  jaguares y la lluvia,  las fieras feroces y el temporal.


Definitivamente falta investigar más sobre esto, pero en todo caso no debe extrañarnos ver representado a un jaguar junto a gotas de lluvia puesto que todo parece indicar que en la época mesoamericana esta unión era muy común.

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