miércoles, 29 de mayo de 2013

Julio de 1542.  Inicio de lo construcción de la iglesia San Pablo Apóstol de Axochiapan.

Por Óscar Cortés Palma





Después de la conquista militar del principal foco de resistencia nativa en México –Tenochtitlan por parte de la confederación Indígena-española, el Rey  de España envió religiosos para evangelizar a sus nuevos vasallos.

En la región localizada en las faldas del Volcán Popocatépetl, la construcción de los nuevos conventos religiosos fue realizada principalmente por los monjes Franciscanos, Dominicos y Agustinos.

Como por ejemplo, el convento de Huejotzingo, que fue iniciada su construcción en 1526,  es uno de los conventos más impresionantes que se pueden visitar en el país, posteriormente los franciscanos dirigieron la construcción del Convento de Huaquechula (en 1531), ambas poblaciones Huaquechula y Huejotzingo anteriormente fueron aliadas a las tropas españolas que conquistaron otros poblados de los actuales países de México y Guatemala.

 
Convento de Huejotzingo, Puebla. (Construido por religiosos franciscanos)

Iglesia de Axochiapan. (Se cree que su construcción fue iniciada por religiosos franciscanos, quienes en breve tiempo lo cedieron a los religiosos agustinos)


Sucesivamente, los frailes franciscanos avanzaron rápidamente hacia el sur erigiendo conventos en Chietla, Tzompahuaca, Axochiapan y Teotlalco.

La rapidez con la cual se erigieron nuevas construcciones solo puede explicarse por el apoyo militar de los nativos aliados;  y por la docilidad y nobleza de los nativos de la región, quienes participaron entusiastamente con mano de obra, alimentos e ideas en la edificación de los templos cristianos y en las celebraciones religiosas.


Cientos de Tlacuilos (dibujantes), Tetzotzontles, Tetlapanaliztlis (canteros) y Tamemes (cargadores) edificaron los conventos bajo la dirección y vigilancia de los arquitectos franciscanos.


Pero, en el año de 1533  llegaron los monjes Agustinos a la región, y un año después de su llegada ya habían empezado a dirigir la construcción del Convento de Ocuituco, (Primer Convento Agustino del continente Americano) e iniciaron un rápido avance hacia el sur construyendo templos cristianos en Yecapixtla, Zacualpan de Amilpas, Tlayecac, Jantetelco, Jonacatepec, Tepalcingo, e incluso despojaron a los monjes franciscanos, reducidos en número, de varios pueblos de su zona de influencia, como por ejemplo de Axochiapan, Chietla, Tzompahuacan y Teotlalco.



El principal Arquitecto de los Franciscanos fue Fray Juan de Alameda  (llamado el Arquitecto de los Volcanes) originario de la provincia de la Concepción, España llegó a América junto con el primer obispo don Fray Juan de Zumárraga en el año de 1528. Aprendió rápidamente la lengua náhuatl, que llegó a hablar con bastante soltura; con ella predicó y enseñó a los nativos algunas ciencias y artes relacionadas con la construcción.

Fue el arquitecto de los monasterios de Huejotzingo, Huaquechula y posiblemente Calpan localizados en las faldas del Volcán Popocatepetl, y probablemente también construyó el de Tula en el actual estado de Hidalgo porque predicó unos años en ese lugar.

Sus restos se encuentran en el convento de Huaquechula, donde reza: “En este claustro reposan los restos del insigne constructor de este convento Fray Juan de Alameda, muerto el 15 de diciembre de 1570”.

                                           
                                               Iglesia de Axochiapan, Morelos







Fray Juan de Alameda fue de los primeros frailes en llegar a Axochiapan, Según un documento del AGN que menciona:



"Hoy se cuenta el mes de julio de mil quinientos cuarenta y dos, aquí nos hallamos en la iglesia y les vino a dar sus tierras nuestro padre Fray Juan de Alameda en nombre de su majestad de España(..)

Al día siguiente Fray Juan de Alameda con los representantes de Jonacatepec y los pueblos circunvecinos de Alchichica, Teotlalco, Zumpahuacan  y  Tlancualpican salieron para que se señalara los linderos del poblado de Axochiapan, y al finalizar las jornadas de reconocimiento.  

“…Sobre un pulpito de madera […] les dio a entender el padre Fray Juan de Alameda como ya recibieron la posesión en nombre de su majestad por todo el monte tiene veinte caballerías y que no pueda ser vendido ni que se learriende a algún español y el que así lo hiciere será castigado y si fuere principal seis meses de cárcel y cincuenta y cinco pesos de pena (…)

Y se hizo en mexicano por que no entienden la lengua castellana, que después trasmuten en Castilla por si algún juez los defendiere para que ninguno losinquiete pueblo o español […]  calificamos, con nuestros nombres y firmas.(19 Rubricas)
Testimonio relativo al pueblo de Axochiapan - expendido al señor don Julio Sánchez, apoderado de dicho pueblo, el 30 de junio de 1886 - Archivo General de la Nación. 



Cabe destacar que los Hacendados de Tenango siempre consideraron falso el documento de  otorgamiento de las tierras al pueblo de Axochiapan.

 Finalmente,  el hecho de que la Iglesia de Axochiapan sea tan pequeña en comparación con las otras edificaciones de Fray Juan de Alameda solo puede explicarse con la idea de que la población en la zona era muy reducida o que solamente estuvo presente en su inauguración pero que no dirigió la construcción de la misma.

© Texto: Óscar Cortés Palma Investigador de la danza  de los tecuanes y de la historia del poblado de Axochiapan. Email axochiapancultural@hotmail.com; https://www.facebook.com/OscarCortesPalma 



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jueves, 23 de mayo de 2013



Maestros de la Danza del Tecuan
Alicio Palacios. La música de la alegria
Por Óscar Cortés Palma




En las  últimas casas que se pueden observar desde el centro del pequeño poblado de Coatetelco, casi en la punta de un cerro, vive don Alicio Palacios nacido en el año de 1950, quien empezó a bailar la danza del Tecuan, en la década de los años ochenta, animado por don Lauro Juárez. 

Alicio Palacios nos platicó que don Lauro Juárez Pineda fue el músico y maestro de la danza  del Tecuan de Coatetelco durante 40 años y le dio gran difusión.Incluso durante muchos años, don Lauro fue a  enseñarles  a grupos de tecuanes de otros poblados, entre los que destacan Ocotepec, Morelos.



Don Alicio bailaba cargando una zorra disecada, ya que así es el disfraz del personaje llamado Viejo Rastrero que interpretaba,  pero no le daba mucha importancia a la danza porque las labores del campo  lo mantenían ocupado.

Sin embargo, las cosas cambiaron cuando su compadre don Lauro antes de morir le encomendó una misión, le dijo:“Compadre, no vayas a dejar caer la danza aunque no la sepas tocar, con el tiempo aprenderás, aquí te entrego una flauta y un tambor, nada más que la flauta hay que humedecerla porque se reseca y ya no suena igual”.


Fue a finales de la década de los ochenta, cuando falleció de enfermedad don Lauro Juárez  Pineda, más o menos a los 75 años de edad.

Dos meses después,don Alicio empezó a practicar los sones  y aunque no siempre le salían no se desanimaba y continuaba practicando. Auxiliado de un video de su compadre tocando los 12 sones de la danza, que mira cuando no se acuerda de algún son. Ha sido tal su empeño que don Alicio actualmente es un excelente músico  y maestro de la danza del Tecuan. Basta con escucharlo tocar para transportarse a otro mundo.


Don Alicio lleva más de veinte años como músico y encargado de la danza y su trabajo no nada sencillo  porque tiene la responsabilidad de andar comprando los trajes, las máscaras, etcétera. Además, tiene la tarea de ir a llamar a los participantes para juntarlos.Sale de su casa como a las 5 de la tarde y regresa como a las 10 de la noche. A don Alicio nadie le paga por hacer esto, lo hace por puro gusto, porque le gusta la “mitoteria”, incluso se podría decir que no es muy devoto a la religión que organiza las festividades en donde hay tecuanes, y al igual que don Lauro, también continua  yendo a ensayar la danza al poblado de Ocotepec.


Incluso don Alicioestá tomando medidas para garantizar la continuidad de la danza por eso le está enseñando a su hijo los diálogos, la coreografía y la música de la danza del Tecuan. Don Alicio comenta que: “La danza es alegre, muchos participan, la danza a estado ahí desde hace mucho tiempo nada más va cambiando la gente, unos se mueren y otros ocupan su lugar, la danza es para divertirnos”.


El grupo de danzantes está integrado en su mayoría por niños y jóvenes de sexo masculino, no se les permiten a las mujeres ser tecuanes debido a que se considera una danza un poco brusca y agresiva. 



La danza del Tecuan se baila el 24 de junio en las festividades a san Juan Bautista, y del último domingo del mes de enero hasta el 2 de febrero en las festividades a la virgen de la Candelaria.Para esta última festividad, los tecuanes van bailando acompañando la procesión encargada de ir a traer a la virgen de la Candelaria.La procesión inicia en Tetecala desde las 5 de la mañana y finaliza a las 9 de la mañana en Coatetelco durante 4 horas de camino los pobladores recorren más de 9 kilómetros de distancia que separa a un pueblo de otro.Don Alicio tiene una voluntad de hierro porque en la fiesta de este último año aunque estaba enfermo, cumplió con su promesa.

©Óscar Cortés Palma 



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jueves, 9 de mayo de 2013

Representantes Cultura de mi pueblo: Fiacro Sopeña, El Ave Féniz


Representantes Cultura de mi pueblo:

Fiacro Sopeña, El Ave Féniz

Por Óscar Cortés Palma

Fiacro Sopeña cumplirá 83 años de edad en agosto ya que nació en el año de 1930 en Xoxocotla, desde muy chico participó en la danza de los tecuanes bailando de “Zopilote”, "Risueño", de "viejo rastrero", y de Jaguar. 

Mientras danzaba aprendió a tocar los sones de la Danza, que interpretaba su tío Don Emiliano Sopeña, quien años antes había aprendido la música al escuchar tocar a Don Pablo Carpio, quien a su vez aprendió al escuchar tocar a Ramón Sorela años después de la revolución, es decir la Danza de los Tecuanes de Xoxocotla provino del poblado vecino de Tetelpa, según nos contaron Don Fiacro Sopeña y Don Santiago Sierra.



Por eso las danzas de los dos pueblos se parecen en los parlamentos en náhuatl que aun conservan, en cambio se diferencian en la cantidad de personajes que participan y en el tipo de vestuario.

Don Fiacro Sopeña recuerda que la primera ocasión que tocó tenía como 14 años y estaba bailando de Jaguar y el pitero, estaba Tlahuanqui, palabra náhuatl que significa borracho, así que lo sustituyó y comenzó a tocar desde la salida del pueblo hasta entrar a la iglesia.


Y la gente preguntaba, ¿Quién era el que estaba tocando? ya que como Fiacro Sopeña aun estaba disfrazado de Jaguar, no se le podía ver el rostro.

Y desde entonces Don Fiacro Sopeña, lleva 68 años interpretando las melodías, al morir su anciano tío Don Emiliano Sopeña,  Fiacro, joven de 17 años  se haría cargo de continuar la tradición de la cual desconoce su significado porque no le dio tiempo preguntarle a su tio, por lo que solo realiza la Danza de los Tecuanes por costumbre.

El nos comenta que  durante la mayor parte de su vida trabajó de obrero para una institución dedicada a tapar baches en la carretera a Cuernavaca.

Desafortunadamente se quedó ciego a los 50 años de edad y desilusionado ya no quiso seguir tocando  pero sus amigos los danzantes lo  animaron ya que sus conocimientos sobre la música , los diálogos y la coreografía de los personajes eran necesarios para conservar esta tradición comunitaria.

Así que emulando al la mitológica  Ave Fénix  que resurgiera de sus cenizas,  Fiacro Sopeña decidió continuar  tocando, animado por sus compañeros los danzantes, quienes lo  llevan  a donde se va a danzar  para que toque y posteriormente  finalizado el acto lo van a dejar de regreso a su casa.

Don Fiacro Sopeña y su danza han ido a bailar a más de dos docenas de poblados de los que destacan Chalma, Villa de Guadalupe, Tepalcingo y Cuernavaca.

Don Fiacro nos menciona que mientras pueda va a seguir tocando y que ensayan durante un mes previo a cada una de las dos fiestas del pueblo.

Actualmente Don Fiacro Sopeña está pobre y ciego, pero aún así continua tocando la música con su tambor y su flauta en las Festividades de su comunidad, San Felipe del 1 al 3 de mayo y la virgen de la Natividad el 8 de septiembre en las festividades.

© 2013 Óscar Cortés Palma



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Maestros tecuaneros. Eliseo Ocampo Sandoval. El Reformador

Por Óscar Cortés Palma



Don Eliseo Ocampo Sandoval, alias  "El oso", de 83 años de edad, pitero de Axochiapan, nació en 1930. Don Elíseo Ocampo quería ser pitero de niño por eso elaboró un tamborcito de cartón. Al ver esto, su padre sintió compasión y lo ayudó a elaborar su tambor.

En esos años la danza del Tecuan estaba en crisis y casi desaparecía, por lo que fue necesario traer maestros y músicos de otros pueblos para que enseñaran los pasos y los "diálogos" de la danza. El pitero que enseñaba la danza del Tecuan a los pobladores de Atlacahualoya, Calmeca y Axochiapan se llamaba Faustino Benítez, pero en una ocasión dejó de venir y posteriormente murió pero, dejó discípulos.


En el poblado de Atlacahualoya aprendió su hijo Luis Benítez pero como ya está muy mayor de edad ya no continua tocando, por eso actualmente los sones de la Danza de Tecuan de Atlacahualoya son interpretados por piteros axochiapenses, que tocan obviamente sones axochiapenses. En el poblado de Calmeca se perdió la danza, pero en el poblado de Axochiapan, Eliseo Ocampo apodado  "El oso", aprendió los sones pero como era un niño de tan sólo 10 años de edad, y no hablaba náhuatl, no comprendió los diálogos que decían los personajes, que además, ya estaban muy mayores. Uno de esos danzantes mayores que conocía los diálogos era Víctor Mozo Jacinto, quien antes de la Revolución Mexicana ya bailaba de Tecuan y ensayaban en la casa de Juan Daniel “alias Juan Chona”, como nos comentó su hijo Arturo Mozo Chino. Eliseo Ocampo relató que su carrera musical empezó cuando faltó el pitero Faustino Benítez de Atlacahualoya, así que sus hermanos mayores fueron a solicitarle a su papá que le diera permiso a su hermano para que tocara la música de la danza. Sin embargo, no a todos los párrocos de la Iglesia les agradaba esa danza, fue con la intercesión de su tío Narciso cuando por fin se aceptó que los tecuanes bailaran en el atrio. Después de esto se dio un relevo generacional, Eliseo Ocampo, modificó los sones y la coreografía. En sus propias palabras, la hizo más dinámica, un par de años después surgió otro pitero llamado Pedro Navarro y así fueron proliferando más piteros hasta sumar cerca de dos decenas, también fueron proliferando los grupos de tecuanes hasta llegar a ser más o menos quince. 


Cada grupo o cuadrilla de Tecuanes está principalmente formado en promedio por 40 personas vecinos de la misma colonia o barrio, aunque no es obligatorio que vivan en la misma colonia ya que quien así lo desee puede bailar con las cuadrillas de tecuanes de las otras colonias o barrios. Algunos de los nombres de las cuadrillas de Tecuanes son:
1.- "La Allende", 2.- "Los Cenizos", 3.-"Los Ardilleros", 4.- "La Progreso", 5.-"La Florida 1", 6.-"La Florida 2", 7.-"Los Carretos", , 8.-"La Oficina", 9.-"El Barrio Pobre", 10.-"El Barrio Loco", 11.- "Los Chicanos Locos", 12.-"El Regreso de los Veteranos de 1910" 13.-"Barrio Cholo", 14.- Malvivientes y 15. La Cuauhtemoc. 


Eliseo Ocampo Sandoval comentó que el reformó las melodías y la coreografía y actualmente la danza se baila como él la diseñó. Antes bailaban encadenados, pero decidió cambiarlas por cruzados. Antes se vestían como un conjunto de catrines chaquetudos, tenían diálogos en náhuatl en la que relataban una historia como la “danza de los Vaqueros”, bailaban únicamente hombres, y todos los danzantes tenían un nombre. Pero reformó la danza, así que un año los tecuanes se disfrazaban de toreros, al año siguiente de carboneros, etcétera. Eliseo Ocampo nos comentó una anécdota de cuando tenía 20 años de edad: lo visitó don Eliseo B. Aragón, nahuatlato y promotor cultural, de unos 70 años, acompañado de algunas personas.



Eliseo B. Aragón le dijo: “Tócanos los sones antiguos de la danza de los tecuanes para grabar un disco y también acompáñanos a Cuernavaca”. A lo que Eliseo Ocampo respondió: “No conozco las piezas antiguas, yo toco lo nuevo no lo antiguo”.
Los dos Eliseos, estuvieron de acuerdo en que las danzas se van transformando con el tiempo. Las reformas de Eliseo Ocampo explicaría por qué la danza del Tecuan de Axochiapan otorga bastantes libertades coreográficas a sus participantes, quienes se pueden disfrazar desde porristas, huentle, XV años, bufones, desfiles, etc., no obstante los pobladores se esfuerzan para recuperar a los personajes originales, que son los viejos cazadores. 


El crecimiento exponencial de grupos y músicos de danzantes en Axochiapan puede explicarse por los "concursos" de danzantes de la década de los ochenta y en donde los galardonados recibían guajolotes, trofeos y estandartes.


Eliseo Ocampo, igual que los demás piteros de Morelos, organizaba la danza por gusto porque en general todos viven en situación de pobreza, la mayoría no sabe leer ni escribir, y se dedican a actividades agropecuarias.Aunque las nuevas generaciones de piteros tienen características diferentes, como nos comentó Eliseo Ocampo “los tecuanes de Axochiapan nunca se van a acabar”.

© Texto Óscar Cortés Palma 


Información obtenida del libro DE LOS TECUANES.
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Este libro tiene en total  232 páginas, contiene además mapas, fotos y guiones de la danza-drama de los tecuanes.


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