viernes, 2 de marzo de 2018

La feria de Tepalcingo. Año 1760

<<<La feria de Tepalcingo>>>

Año 1760

Texto: Óscar Cortés Palma

En el Archivo Histórico del Museo Nacional de Antropología de México se encontraba un manuscrito con el título Pasión Domini Nustri Jesu Xpe Secundu Matheo: Illu Tenpure Dixit Jesus Y Diçipuli Suys Axochiapan de Jonacatepec año de 1732. Este manuscrito era un libreto de los monjes agustinos para evangelizar a la gente desde Amecameca hasta el valle soleado con la escenificación de la pasión de Cristo. En la primera escena de esta obra Jesucristo pide a los apóstoles buscar un asno para entrar a Jerusalén y la última escena trata del entierro de Jesús.



Tecuani, estaba anonadada porque ese caluroso viernes del año de 1760[1]había mucha gente en el tianguis, la población se solía comunicar en lengua náhuatl. Así que utilizando el traductor le preguntó a una pochteca, vendedora de tamales de pescado:
– ¿Qué sucede, por qué hay tanta gente?–.
–Estamos venerando a la imagen de Cristo que está en el santuario de Tepalcingo. Celebramos el tercer viernes de cuaresma con una solemnísima procesión, con tal concurrencia, que suelen padecer de ahogamiento algunas criaturas en la Iglesia. Son copiosas las limosnas que se recogen para las misas y ornato de esta santa imagen–.
En 1760 en el valle cálido se celebraban las ferias de cuaresma. Los pueblos, localizados al sur oriente del valle de las Amilpas, escenificaban la pasión de cristo en lengua náhuatl. Las escenas y el texto de la pasión de Axochiapan y la pasión del domingo de Ramos de Tepalcingo, son parecidas. La de Axochiapan tiene 40 personajes. En cambio, los personajes de la pasión de Tepalcingo son 35[2].
Tecuani fue a ver un fragmento de la obra de teatro de la consagración en la última cena, actuada por la comunidad, traducía los diálogos con la maquinola del futuro que le prestó la maestra Cariño.
PASIÓN DE AXOCHIAPAN
Jesús: Notlazopilhuané, ynin bino za nezyotzin. Zanic tlapachihui yn bino. Ca Yehuatli nomopanpa cruztitech noquihuiz ypampa ye chicahuac yez yn yacuic nemiliztli. Ma ximatican. Xiquixcahuican, nopilhuané.
TRADUCCIÓN
Jesús: Hijos míos muy amados, este vino es mi sangre, está escondida en el vino. La derramaré en la cruz por vosotros para fortalecer vuestra nueva vida. ¡Bebedla! Haced esto a solas, hijos míos.
– Las pasiones de cristo fueron escenificadas hasta el siglo XIX en náhuatl porque la población se comunicaba en este idioma. Poco a poco lo olvidó, en el siglo XIX la población hablaba náhuatl mixto con español: el naguañol, idioma en transición similar al spanglish hablado por los chicanos de Estados Unidos. Siglos más tarde sólo hablaban español. Las ferias de Cuaresma fueron abundantes en la comarca. En ellas, actores improvisados del pueblo, escenificaban la pasión de Cristo en idioma español–.
Ferias de Semana Santa:
Chalma, Miércoles de Ceniza.
Amecameca, I viernes de Cuaresma.
Cuautla, II viernes.
Tepalcingo, III viernes.
Tlayacapan, IV viernes.
Telixtac, IV viernes.
Atlatlahucan, IV viernes.
Totolapan, V viernes.
Axochiapan, V viernes.
Mazatepec, V viernes.
Amecameca, VI viernes.
Huazulco, Martes Santo.

Las más concurridas fiestas de cuaresma fueron las de: Chalma y Tepalcingo.Durante casi una semana Tepalcingo se convertía en el santuario más importante de la región. Venían decenas de miles de personas de lugares cercanos y lejanos. Venían miles de compradores, vendedores y cientos de peregrinos y de carreras de relevos.
– ¿Por qué Tepalcingo en la época calurosa del año, marzo y abril, se transformaba en un santuario? –. Preguntó Tecuani a la maestra Cariño.
–En Tepalcingo se celebraba el tercer viernes de cuaresma, esto por sí mismo no responde la pregunta puesto que hay al menos una decena de poblados en la región suriana en donde celebraban el tercer viernes de Cuaresma. Por ejemplo, Xalpatlahuac, Guerrero. Tal vez en Tepalcingo, desde años antes a la llegada de los españoles, se hallaba el santuario de la mítica montaña pérdida llamada Teocuicani (cantor divino) –.
–Hasta la fecha esa mítica montaña del Teocuicani se encuentra perdida. Pudo o no pudo ser el cerro de Chalcatzingo, o un cerro de Tetela del Volcán o incluso el Peñón de Jantetelco. Aunque estos lugares no reunían los requisitos para ser el mítico santuario sagrado del Teocuicani. Tepalcingo sí, aunque estaba más alejado del volcán Popocatépetl tal vez por ochenta kilómetros–.

– ¿Pudo el santuario perdido del Teocuicani estar en Tepalcingo, donde el gentío continuaba acudiendo? –. Volvió a preguntar Tecuani.
– Si omitimos la mención de fray Diego Durán sobre la cercanía del Teocuicani al volcán Popocatépetl, donde hasta la fecha no se han encontrado piezas arqueológicas que así lo respalden. Tepalcingo fue un santuario igual al miércoles de ceniza de Chalma. Era equivalente, aunque en menor tamaño, al 12 de diciembre en el cerro del Tepeyac de la virgen de Guadalupe. Estos tres lugares: Chalma, el cerro del Tepeyac y Tepalcingo, fueron santuarios religiosos desde antes de que vinieran los españoles–.

– Sabemos que en Chalma y en el cerro del Tepeyac se veneraba a una deidad relacionada con los guerreros águilas y con Tonantzin, pero de Tepalcingo no sabemos cuál era el ídolo venerado–.
– ¿Acaso pudiera ser el mítico cerro del Teocuicani? Ojalá algún día lo sepamos–. Exclamó Tecuani.
 La primera parroquia construida en Tepalcingo fue la iglesia de la santa Cruz dirigida por frailes agustinos, quienes labraron el sello de su escudo. Construyeron otros templos y se nombró al pueblo como san Martín Tepalcingo. El templo de san Martín fue la parroquia principal hasta el siglo XVIII, cuando se construyó el santuario de Jesús Nazareno, de mayores dimensiones que desde entonces resguardó al señor de las tres caídas–.

Extracto del libro TECUANI VIAJE EN EL TIEMPO de Óscar Cortés Palma.


Fotos: Zona Centro noticias







[1] Relación de Cuernavaca (1741), Boletín Oficial y Revista Eclesiástica del Obispado de Cuernavaca, año x, numero. 23 v 24. I909.
[2] Horcasitas, Fernando, Teatro Náhuatl


viernes, 2 de febrero de 2018

Historia del arco de cucharilla


Por Óscar Cortés Palma



En la ciudad de Axochiapan desde hace por lo menos 80 años se elaboran arcos de flor de cucharilla para adornar la entrada de la parroquia en las celebraciones al santo patrono san Pablo apóstol.

Esto se hacía en la antigüedad en otros lugares de la región, en el año de 1538, el misionero franciscano Toribio de Benavente, alias motolinia, dijo:

       ─Hicieron los tlaxcaltecas una solemne fiesta, creo que, si en ella se hallaran el papa y el Emperador con sus cortes, [...] (notarían) como gente que hasta ahora era tenida por bestial supiese hacer tal cosa. Iban en la procesión el santísimo Sacramento. Había muchos estandartes de santos [...] Muchos de los que acompañaban la procesión llevaban velas encendidas [...] Todo el camino estaba cubierto [...] muchas danzas regocijaban la procesión. Había en el camino capillas con sus altares y retablos bien aderezados, para descansar [...] cantando y bailando delante del santísimo Sacramento. Estaban diez arcos triunfales grandes, muy gentilmente compuestos [...] Había repartidas por los arcos unos florones grandes, hechos de unos como CASCOS DE CEBOLLA, REDONDOS, muy bien hechos, y tienen muy buen lustre, de éstos había tantos que no se podían contar. Una cosa muy de ver─.

Como podemos notar, esos “arcos de cascos de cebolla redondos lustrosos”, que menciona el fraile motolinia en el año de 1538, son plantas de cucharilla que se siguen utilizando casi 400 años después en Axochiapan, Morelos.
Lorenzo Pliego Romualdo (alias el canastón) fue encargado de la cucharilla durante muchas décadas  de 1940 hasta que falleció en el año de 1982. Era hermano de Adelaido Pliego Romualdo (el tatarí), político influyente del municipio durante décadas. En esa época, los arcos de cucharilla eran la atracción principal de los festejos. Lorenzo Pliego, Guillermo Onofre, Antonio Cueto, Felipe Cotorra, Joaquín Rosas y doña Catarina los colocaban sin procesión a las 6 de la mañana el día 23  de enero. Puesto que había pocas procesiones nocturnas con cirios decorados con flores de cera.

Doña Catarina hacia los alimentos gratis para los artesanos durante los días de la actividad. Cuando iban al cerro los voluntarios a recolectar la planta, ella les preparaba itacates de tlatloyos y comida.

El armazón del arco de cucharilla estaba formado por quiotes (vara central del maguey); y varas de cuaulote (varas espinudas doblables) con esto se elaboraba la estructura del arco al que después se le pegaba la planta de cucharilla. Después se sustituyeron por estructuras de fierro.
Al morir el canastón, heredó la tradición como líder y representante, su hijo Domingo Pliego Alatoma, alias el chinanas, quien mencionó:
─La tradición de los arcos de cucharilla necesita gente nueva porque no sabemos cuándo vamos a morir, por eso he capacitado a mi hijo Jairo Pliego Acosta. Las cucharillas la traemos de la tierra fría de Nopala, antes la traíamos del cerro grande, pero ahora vamos a Nopala la cucharilla más grande pesa casi 50 kilos cada racimo, en cambio la cucharilla la más chica pesa 12 kilos cada planta─.

El día 20 de enero, se va una comisión de 50 personas al cerro a recolectar cien plantas de cucharilla y regresan el día 21. Cuando regresan son recibidos con cohetes y una rica comida ofrecida en la casa del mayordomo.

Los días 22 y 23 alrededor de 50 voluntarios tejen tres arcos de cucharilla. Con una procesión nocturna son colocados en la entrada de la parroquia y el día 24 es la comida patrocinada por el mayordomo en turno. La mayordomía de la cucharilla, 23 de enero, es una de las más costosas de la feria patronal, la otra es la de los estandartes del día 21 de enero, y la del arco de flores del día 25 de enero.

Los voluntarios de mayor antigüedad son:

·      Elaido Navarro, el gringo, 28 años.
·      Elías Sánchez Clemente, el hígado, 36 años.
·      El chino Navarro, 24 años.
·      El pancha, 16 años.
·      El cepi, 16 años.
·      Carlos, 14 años
·      Teodorico, 16 años.

Algunos de los mayordomos de la hermandad de la cucharilla fueron:
·      Ismael Ariza Musito
·      Rosa Cuate
·      El güero
·      El güero Tajonar
·      Juan Pliego
·      Pitosa
·      Perico
·      Vicente Cotorra
·      Julio de Jesús
·      Alicia Onofre
·      Guillermo Onofre
·      Antonio Analco
·      Leobardo Pliego
·      El Pancha
·      Elías Sánchez Clemente, el hígado.

El nombre científico de la cucharilla es Dasylirion acrotrichum. En algunos lugares de Oaxaca la ocupan como cuchara, de allí viene su nombre cucharilla. Es como un maguey pero con hojas muy delgaditas. Al arrancarla, se desgaja de la parte baja de la planta la cucharilla. Por su lento crecimiento y la fuerte extracción que sufre es considerada como una especie amenazada.

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Molenderas y moleras de las mayordomías de Axochiapan

Por Óscar Cortés Palma



En la mayordomía de los estandartes (20, 21, 22 de enero), había como 50 voluntarias sazonando los alimentos, conocidas las más expertas en guisar, les decían molenderas o moleras. Daria, Eva, Rosa, Ofelia, Juventina Cuate, Maura Marín Chileño, Acela Rodríguez, andaban allí.
La comida de las mayordomías consistía en:

1- Tortillas de mano;
2- Entomatado de puerco;
3- Frijoles y arroz;
4- Chocolate casero de bola;
5- Pan tradicional de petate;
6- Agua fresca de jamaica;
7- Chilate de res.

El día 20 de enero, en la víspera del recibimiento de los estandartes de otros pueblos, se guisaba la cena, tortillas de mano, frijoles, entomatado de puerco y agua fresca de jamaica.

1- TORTILLAS DE MANO
El día 20 de enero, en la víspera de la mayordomía de los estandartes. Las molenderas llevaban 60 maquilas de maíz al molino. Y el mero día 22 de enero, llevaban 80 maquilas de maíz al molino para amasarlo. Un ramillete de mujeres molenderas echaban tortillas con metates, metlapiles, tortilleros, las cocinaban en comales sobre tlecuiles, y las colocaban en chiquigüites, cartones, o panaderas.

2- TLECUIL
El tlecuil era una construcción antiquísima, consistía en tres tabiques o tabicones colocados en el suelo en forma de U, en la abertura se colocaba la leña. El tlecuil servía como base para colocar comales para cocer tortillas, cazuelotas para cocer la res y el puerco, ollas para cocer el chocolate. Antes se rascaba un hoyo en la tierra para evitar se cayera la cazuelota molera del tlecuil.

3- ENTOMATADO DE PUERCO
Se mataban dos puercos grandes, de 100 kilos, un día antes, el 19 de enero. Al día siguiente a las 7 de la mañana se lavaba la carne, y se ponía a cocer durante 3 horas.  Lo sazonaban con una caja de tomate, tres kilos de chile guachinango, un manojo de ajo, comino,
A las 7 u 8 de la noche llegaban 80 visitantes, representando a sus comunidades de origen, con estandartes de sus santos patronos visitaban al estandarte de san Pablo Apóstol. Cenaban. El mayordomo y los dibutados (representantes tradicionales) buscaban alojamiento para los invitados.

4- AGUA FRESCA DE JAMAICA
Antes no había tanto refresco, las molenderas preparaban un tambo de agua fresca de jamaica de 50 litros.

5- CHOCOLATE CASERO DE BOLA
Las molenderas tostaban 30 kilos de cacao, lo descascaraban, le añadían azúcar, canela, lo trituraban en el molino. Abolaban con sus manos el chocolate. Al final tapizaban dos mesas grandes con bolas de chocolate casero. El chocolate casero tradicional de las mayordomías es más sabroso que el de las multinacionales, eso dice toda la gente. Se acompañaba de pan de petate.

6- PAN TRADICIONAL DE PETATE
Se llevan dos bultos de harina al panadero, le agrega manteca,  sal, si es pan salado, o azúcar si es pan dulce, y más azúcar colorada en su lomo si es pan colorado. Todos l@s comensales opinan que el pan de petate es más exquisito que el pan de las multinacionales. Durante todo el año hay pan de petate, una de las panaderas de mayor antigüedad es Lifonsia Mozo Calero. Se le conocía como pan de petate porque se colocaban en petates después de estar en el horno.

7- FRIJOLES Y ARROZ
El día 20 de enero se cocinaban cuatro maquilas de frijol,  y el día 22 diez kilos de arroz. Si el mayordomo en turno lo deseaba, invitaba refrescos y cervezas a las molenderas, no es obligatorio porque ya está pagando la comida, los cirios decorados, cohetones, etcétera.

8- CHILATE DE RES 
Se mataba un becerro grande un día antes, el 21 de enero. Al día siguiente a las 7 de la mañana se lavaba la carne, y se ponía a cocer durante 4 ó 5 horas. Se colocaban dos cazuelotas moleras en dos tlecuiles, las molenderas atizaban la leña, y con una pala de madera (cuchara gigante) sazonaban el chilate con cuatro kilos de guajillo, dos manojos de ajos, cominos, pimienta, sal.

A cambio de su trabajo: de echar tortillas, atizar la leña, cocinar la res, el puerco y el chocolate, las molenderas comían y  podían llevar un poco de comida en un traste para su casa.

El día 22 de enero, en la mañana, se tomaba el chocolate con pan de petate. Y en la tarde un montón de personas comían el chilatazo de res con arroz y frijol en la casa del mayordomo, amenizando los alimentos tradicionales con dos bandas de música, una pagada por el mayordomo y otra por los dibutados (representantes tradicionales). Esta era la comida de la mayordomía de los estandartes de la feria de san Pablo Apóstol. 


Ramilletes de mujeres molenderas y moleras estaban en todas partes, como salía muy caro, desde hace un par de años, ya no hay molenderas ni moleras en algunas de las 28 mayordomías y 20 listones (especie de mayordomías pero chiquitas). Ahora alquilan a quien haga la comida. Los trastes de unicel han sustituido a los jarros, jarritos, tazas, y cazuelas para servir los alimentos de las mayordomías. Aun así la tradición persiste, nos vemos el próximo año en la comida de una de las tantas mayordomías y listones.


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jueves, 7 de septiembre de 2017

Balacera en el Ayuntamiento Municipal. 1923
 Por Óscar Cortés Palma


Ya finalizada la revolución mexicana, en Axochiapan los pobladores estaban molestos con el cura del pueblo Elpidio Olvera. Debido al clima hostil en su contra, el cura decidió retirarse un tiempo de la iglesia de Axochiapan.

Era el año 1923 el pueblo estaba dividido, unos estaban con el Partido Agrarista y otros con el Partido Cooperativistaque dirigía Joaquín Camaños.

Después de un tiempo, el cura del pueblo Elpidio Olvera regresó un sábado para preparar la misa del domingo. En la entrada de la parroquia, lo interceptó el comandante municipal,  el ex zapatista Secundino Onofre que iba acompañado de José G. Jalapa y de otros vecinos, que a través de engaños le quitaron las llaves de la parroquia.

Molesto el cura fue a quejarse con una organización política local conocida como  el Club Cuauhtémoc que estaba integrada por Jesús G. Enríquez, Hermelindo Enríquez, Cristóbal Sánchez, Raymundo Herrera, Martín Domínguez, Gumesindo Cedillo, Antonio Cedillo.
  
Estas personas al enterarse del problema de las llaves de la parroquia fueron a ver al presidente municipal el ex zapatista Félix Corrales para que solucionara el problema.

El presidente municipal, se entercó en no darles nada. A lo que los inconformes dijeron:

-No te hagas tarugo presidente, estamos hablando de tus policías, que arrestes a Secundino Onofre y a José G. Jalapa. Y que ya no te metas en asuntos religiosos-.

El presidente municipal ni por aquí había pensado en quitarles las llaves, mucho menos en encerrar a sus policías, les dijo:

-Yo no he hecho nada malo muchachos, el artículo 130 de la Constitución Mexicana dice que no tengo jurisdicción en asuntos religiosos, ¡vaya! Haremos el esfuerzo, estense sin cuidado-.

 Los inconformes estaban furiosos. Ese mismo día fueron a avisarle al exgeneral zapatista Joaquín Camaños lo que estaba aconteciendo.

Al día siguiente, era un domingo, al medio día, los integrantes del Club Cuauhtémoc Jesús G. Enríquez, Cristóbal Sánchez, Efrén Meléndez, José Cuate, Rodolfo Aguirre, Gonzalo Navarro, Hermelindo Enríquez, acompañados por el ex general zapatista Joaquín Camaños, fueron de nuevo a visitar al presidente municipal.

Félix Corrales titubeó en recibirlos. Después de pensarlo un rato, los atendió. Uno de los inconformes dijo:

-Ya te dijimos que no vamos a permitir que la parroquia este cerrada, queremos que la abras y que encierres a Secundino Onofre y a José G. Jalapa, no vamos a permitir más blasfemias-.

Un grupo de mujeres dirigidas por Estefanía Enríquez comenzaron a gritar, venían por el Zócalo Juárez, en ese entonces allí se encontraba la presidencia municipal.

Al ver esto el comandante municipal Secundino Onofre y los demás policías que se encontraban armados en la calle aledaña, entraron a la presidencia municipal, tratando de poner orden.

Fue entonces cuando Estefanía Enríquez se puso a gritarle a Secundino Onofre

-¿Compadre para que está usted poniendo la mano en el puñal? ¿Muy macho?-

Entonces, el ex general zapatista Joaquín Camaños, perdiendo el control de sí mismo, se puso a gritar y le dijo a Secundino Onofre:

-¡Cuando yo pongo la mano es para deberás! ¡Cabrón!-

Al ver esto, el secretario municipal comenzó a gritarles a  Joaquín Camaños y a Jesús G. Enríquez:

-¡Suplico señores tengan calma!-
Los ex zapatistas, Joaquín Camaños y Secundino Onofre se agarraron a tiros, cual si estuvieran en un duelo del salvaje oeste. Después comenzaron a disparar todos y ocurrió una terrible balacera.

Cayeron: Joaquín Camaños, Cristóbal Sánchez y Secundino Onofre. En las cercanías cayeron Hermelindo Enríquez, Sixto Saldívar (conocido como el cabezón), Domingo Montes y Fabián Vázquez (apodado el bigotes).

En esa balacera hubo otras seis personas heridas, entre ellas Jesús G. Enríquez (quien después fue diputado local). Otro herido fue el ex zapatista Víctor Onofre, hijo del comandante municipal Secundino Onofre. Víctor Onofre décadas después sería comisariado ejidal, síndico municipal, y en ocasiones la hacía de presidente municipal cuando este se ausentaba. El asistente de Camaños, Santos Barreto apodado "el pirigüíji" resultó ileso.

Como siempre a los autores intelectuales del conflicto no les pasó nada, sólo manipularon a la gente para que se pelearan entre sí.

El presidente y el secretario municipal fueron  a caballo a la Estación del ferrocarril a enviar telegramas solicitando al gobierno del estado que trajera soldados.

 A pesar de este trágico suceso el presidente municipal Félix Corrales continuó unos años más siendo un político influyente en el municipio y le tocó ser integrante del comité que realizó los primeros censos para la repartición de tierras a los ejidos de Axochiapan en el año de 1927 que benefició a los pobladores del municipio. Nadie fue castigado por la balacera.

El cura Elpidio Olvera fue removido a otras iglesias lejanas en donde continuó siendo párroco durante muchas décadas, del año 1927 hasta la década de 1960.

Después de esta balacera se cerró la Iglesia de Axochiapan, durante seis años, de 1923 a 1929. Y los trámites religiosos se hacían en la parroquia de Jonacatepec. Cuando finalizó la Guerra Cristera, fue reabierta la Iglesia de Axochiapan. 

Sobre el ex general Zapatista Joaquín Camaños, nació su leyenda y para la década de 1930 'se funda un pueblito como: Joaquín Camaños, en su honor[1].

Después de este trágico suceso empezó a circular el rumor de que Joaquín Camaños había caído por culpa del Gobierno del Estado de Morelos y  de sus representantes Miguel Carrera Peña en complicidad con el presidente municipal y con el secretario del Ayuntamiento originario del poblado de Zacualpan de Amilpas.

Es probable que Joaquín Camaños haya caído en una emboscada planeada por el gobierno para evitar que la región se levantara en armas, puesto que tres años después ocurrió la revolución cristera que no afectó al estado de Morelos, puesto que aquí nadie se rebeló. Se rebelaron por Michoacán, Guanajuato y Guadalajara.
Pudo haber sido cierto esto, pero es indiscutible que Joaquín Camaños tuvo muchos rivales.

El Ejército Federal Mexicano nunca le reconoció el grado de general zapatista, puesto que Joaquín Camaños, tal vez por falta de tiempo o desidia,  nunca comprobó su participación en combate durante la revolución mexicana, como consta en los  Archivos de la SEDENA. Camaños si andaba en la revolución como todo el pueblo andaba en esa época[2].

Además,  Joaquín Camaños fue acusado por vecinos de no participar en combates, de abusar de las mujeres, de robarse las vías del ferrocarril[3], de robarse al menos un terreno de una señora;  de querer apropiarse de las tierras del pueblo de Tzicatlán que limitan con Axochiapan; como constan estas denuncias en el Archivo General de la Nación  y en el Archivo del Estado de Morelos[4].

Por lo que no se descarta la idea de que haya sido emboscado por vecinos de su propio pueblo.  Esta idea es sostenida por el hecho de que no hubo nadie castigado por su muerte.

Y porque los que participaron en la balacera fueron ex zapatistas, como el presidente municipal Félix Corrales y el comandante municipal Secundino Onofre y su hijo Víctor Onofre, entre otros.

La verdad tal vez nunca se sepa, un periódico meses después para explicarse este trágico suceso decía[5]:

“La balacera se debió a diferencias entre los partidarios del Partido Agrarista que apoyaban a nivel nacional al presidente Álvaro Obregón y a su candidato Plutarco Elías Calles, contra una organización local conocida como Club Cuauhtémoc partidaria del Partido Cooperativista, que apoyaba a nivel nacional a Adolfo de la Huerta para presidente de México”.

No obstante, esta información es imprecisa, puesto que la rebelión delahuertista comenzó en diciembre y la balacera en Axochiapan fue en septiembre. Aun así, es posible que Joaquín Camaño si haya estado planeando levantarse en armas con la rebelión delahuertista, como rumoreaba la gente.

Otra opción es que fue un preludio a la rebelión cristera que comenzó tres años después, por lo que tampoco coinciden las fechas, lo único que si coincide con la rebelión cristera es que hubo un cura involucrado.

 Lo que si nos queda claro es que el presidente municipal y cura del pueblo se aprovecharon que los del Club Cuauhtémoc  y los del Partido Agrarista eran acérrimos enemigos.
  
Me faltó citar que Joaquín Camaños fue presidente municipal en el año 1922, en esa época duraban un año en el cargo. Joaquín Camaños permitió realizar procesiones religiosas en las calles como consta en los recibos del ayuntamiento firmados y sellados por él.

© Texto: Óscar Cortés Palma 
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